Mi nombre es X. Vivo en San Antonio de Prado. Tengo una hija de 19 años con retraso mental. ella, al momento del nacimiento presentó hidrocefalea. los médicos nos dijeron a su padre y a mí que no había de qué preocuparse, qué con la introducción de un catéter desde su cerebro hasta su estómago, el líquido del cerebro iba a disminuir y ella llevaría una vida normal... Esto no fue así. Cuando mi hija tenía tres meses de nacida, estábamos un día jugando con ella y de pornto tuvo una convulsión muy fuerte. De inmediao mi esposos y yo la llevamos al hospital y después de mucho esperar, los médicos nos explicaron que había sido un episodio convulsio y que tal vez vendrían más. Los siguienes tres meses fueron para nosotros terribles: la niña presentaba cirisis muy a menudo: Una vez tuvo una tan fuerte que quedó inconsiente. Aterrorizados al llevamos de nuevo al Hospital. Allí los médicos nos explicaron que el daño cerebral de nuestra hija era ya demasiado grande y su pronóstico de desarrollo desesperanzador. Nos remitieron entonces dinde un neurológo que nos confrimó el diagnóstico completo: Hidrocefalea, con retraso mental profundo y síndrome convulsivo asociados. A mí se me vino el mundo encima, y todas las noches me quedaba mirando a mi hija dormida y le preguntaba ¿Dios por qué? ¿Qué hice yo mal?. Cuando mi hija nació yo tenía dos hijos más: una nña de 14 años y un niño de 9. Criarlos me había parecido hasta entonces díficil... Pero con mi nueva hija esto me parecía imposible.
A pesar de todas las dificultades, las repetidas crisis convulsivas, las nuevas operaciones para cambiar el cáteter, me apegué tanto de mi hija que se conviritió en mi única razón para vivir. Ella fue avanzando muy lentamente en su proceso. Aprendió a caminar a los 9 años, a decir mamá, papá y algunas palabras inventadas alrededor de los 10 y a comer sola a los 11; nunca ha conseguido bañarse sola ni controlar esfínteres. Incluso estuvo a los 13 años en una institución en la que recibía apoyos, pero los costos no nos permitieron continuar allí. Hasta entonces todo me había parecido muy díficil, pero con amor había logrado resignarme. Yo pensaba, y aún pienso, que ella sería mi niña hasta que dios me lo permitiera. Sin embargo, todas mis esperanzas se fueron a la caneca de la basura cuando a sus 15 años empecé a notar que tenía un retroceso enorme: dejó de caminar, de sonreir, de comer; incluso dejó de sentarse, de alegrarse cuando su padre venía del trabajo y la consentía, rebajó excesivamente de peso y llegó al límite de no poder sostener su cabeza, con lo que quedó reducida a la cama. Yo me psasaba todas las noches a su lado llorando, porque pensaba que eran mis últimas horas con ella. Fuimos muchos centros de salud, a muchos especialistas, pero ninguno nos daba la esperanza de la recueperación de nuestra hija. Pasó un año entero en el que eran cada ez más evidentes los retrasoso de mi hija. Además de esto, la relación con mi esposos se deteriró hasta el punto de que lo único que nos une actualemtne en la preocupación por la situación de nuestra hija.
Un día decidimos llevar a nuestra hija donde un médico bioénérgetico: AL pirncipio no creiamos mucho en lo que nos recomendaba, pero igual tratabamos de seguri sus sugerencias. él nos indico una nueva dietea alimenticia, además de un montón de productos naturles y oragánicos para que le dierámos a nuestra hija. Al cabo de seis meses empezamos a notar el cambio: recuperó la sonrisa y las intenciones de jugar, pudo volver a sentarse y sus episodios convulsivos se redujeron. En un término de 11 mese pudo volver a caminar, pero solo trayectos cortos y no permanece durante mucho tiempo de pie. Todo esto me ha parecido un milagro y renació en mí la esperanza de poder tener a mi hija un poco como era antes
Sin embargo me embraiga una gran preocupación: ya no soy una mujer joven, me siento cansada y sola. he recibido muy poco apoyo por parte de familia (excepto mi hija mayor), así como de porfesionales que me ayuden a que mi hija desarrolle habilidades que le permitan miejorar su vida. me da miedo que yo pueda flatarle y ella ya no tenga apoyos, pues es totalmente dependiente de mí (y creo que yo de ella), No puede vlaerse por sí misma, no sabe relacionarse con nadie difrente a sus padres y hermanos, no se comunica...
Solo espero que alguién me dé una esperanza y me quite esta preocupación de faltarle a mi hija



